Todo creativo debería llevar una libreta siempre consigo. Hagas lo que hagas, si pintas, si escribes, si cantas o si haces joyas, siempre contigo, con tu lápiz, un boli o cualquier cosa que escriba para poder plasmar tu inspiración en todo momento, sea lo que sea, un boceto, una línea, un nombre.

Con el paso del tiempo estas libretas pasan a ser nuestros cuadernos de bitácora que ya se utilizaban antiguamente en navegación.

Comparto con todos vosotros parte de mi cuaderno de bitácora.

No hay buenas o malas ideas, simplemente hay ideas que encajan y otras que no.

Aquellos que hacen de ella creatividad su profesión o su manera de vivir saben de la importancia de contar con una persona de confianza para contrastar sus ideas. Y es que el simple hecho de verbalizar aquello que hemos pensado nos ayuda a pulir detalles o enriquecer nuestra idea con otros puntos de vista.

Las personas altamente creativas son empáticas. Son capaces de ponerse en el lugar de los demás e imaginar como reaccionaran o qué sentirán, más allá de los gustos propios.

Seguro que a lo largo del proceso de aprendizaje saldrán áreas de mejora personal que nos servirán para aprender y hacer que la siguiente idea aún funcione mejor.

Categorías: Reflexiones

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